El precio del petróleo cae ante el avance en las negociaciones para poner fin a la guerra en Irán, ya que los mercados descuentan una posible reducción del riesgo geopolítico y una eventual normalización de la oferta energética. La expectativa de un acuerdo disminuye la prima de riesgo incorporada en el barril y presiona a la baja las cotizaciones.
El precio del petróleo cae este lunes mientras avanzan las negociaciones para poner fin a la guerra en Irán, un escenario que, aunque todavía no se considera cercano a un desenlace, ha reactivado las expectativas de un posible alto el fuego. Las autoridades iraníes han insistido en que un acuerdo no está próximo, pero el mercado ha reaccionado con ventas ante la posibilidad de una desescalada en un conflicto que está a punto de cumplir su tercer mes.
El Brent pierde los 100 dólares en una sesión marcada por el optimismo
El crudo de referencia en Europa, el Brent, ha llegado a caer por debajo de la barrera psicológica de los 100 dólares por barril y se ha movido en torno a los 95 dólares al filo de las 11 de la mañana, con un descenso cercano al 4%. En algunos momentos, la bajada ha superado el 5%, una corrección que no se traslada de forma inmediata al surtidor, pero que sí alivia parcialmente la tensión de un mercado presionado por el rápido agotamiento de las reservas mundiales.
Un borrador entre Estados Unidos e Irán abre la puerta a un alto el fuego
Según las informaciones disponibles, existiría un borrador o memorando firmado por Estados Unidos e Irán que contemplaría un alto el fuego de 60 días mientras se negocia un acuerdo permanente. Durante ese periodo, el estrecho de Ormuz sería desminado y reabierto, Estados Unidos levantaría el bloqueo naval, condicionado al ritmo con el que Irán ejecutara el desminado de la zona, y se aplicaría un alivio parcial de sanciones sobre el petróleo.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, ha pedido cautela y ha subrayado que, aunque se han alcanzado conclusiones sobre varias cuestiones en discusión, eso no significa que la firma del acuerdo sea inmediata. Bagaei ha precisado además que las conversaciones actuales se centran en el fin de la guerra y no en el programa nuclear iraní, que quedaría para una fase posterior de 60 días tras el memorando de entendimiento que negocian ambas partes.
La reapertura del estrecho de Ormuz, en el centro de la negociación
La posibilidad de cerrar un pacto que ponga fin a las hostilidades y permita reabrir el estrecho de Ormuz ha reforzado el tono de cautela entre los inversores. Sin embargo, los analistas advierten de que todavía queda la parte más compleja: lograr que el acuerdo sea firmado por todas las partes implicadas. En su diseño actual, señalan, hay actores que no lo ven con buenos ojos, especialmente Israel y parte del Partido Republicano de Estados Unidos.
Desde Link Securities apuntan que la voluntad de Donald Trump de alcanzar un acuerdo, o más bien la necesidad de lograrlo, podría acabar facilitando la firma, aunque consideran que será difícil presentar la operación como un éxito rotundo para su país.
El descenso del crudo mejora el apetito por el riesgo en Europa
La caída del petróleo ha reducido el temor a un shock inflacionista y ha mejorado el apetito por el riesgo en los mercados europeos. La sesión, además, está condicionada por la ausencia de las referencias de la Bolsa de Londres y de Wall Street debido al Spring Bank Holiday y al Memorial Day, respectivamente, así como por una agenda macroeconómica limitada.
En este contexto, el Ibex 35 ha abierto en positivo y avanza más de un 1,6%, hasta los 18.200 puntos. También registran subidas el Dax alemán, con un 1,2%, y el FTSE MIB, con un 0,9%. Desde Edmond de Rothschild señalan que los mercados siguen atrapados entre episodios de inquietud y repuntes de optimismo, con una elevada volatilidad en los tipos de interés que refleja la incertidumbre sobre la inflación y la respuesta de los bancos centrales.
El BCE gana margen mientras la Fed mantiene abiertas sus dudas
En la eurozona, la desaceleración de la actividad y la normalización gradual de las presiones sobre los precios han reforzado la idea de que el Banco Central Europeo (BCE) podría no tener que endurecer su política monetaria con la agresividad que se temía semanas atrás. En cambio, en la Reserva Federal, que desde el pasado viernes cuenta con nuevo presidente, Kevin Warsh, persisten las dudas sobre los próximos movimientos.
La tensión entre Powell y Trump por la negativa del primero a rebajar el precio del dinero con más rapidez mantiene a los inversores en una posición de espera, a la expectativa de una mayor claridad sobre el rumbo de los tipos de interés y sobre el impacto que pueda tener la evolución de las negociaciones en Irán sobre el mercado energético.