Introducción
Un ictus es una lesión cerebral súbita causada por la interrupción del riego sanguíneo o por una hemorragia. Este evento, también denominado accidente cerebrovascular (ACV), es una emergencia médica que puede provocar discapacidad permanente o muerte si no se actúa con rapidez.
La incidencia del ictus está aumentando por el envejecimiento poblacional y la prevalencia de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el sedentarismo. Entender qué es, por qué se produce y cómo actuar es crucial para reducir daño y mejorar la recuperación.
Nota importante: Este artículo ofrece información médica general. Consulte a un profesional de la salud para diagnóstico y tratamiento personalizado.
Historia y origen
El término ictus proviene del latín y del griego, con raíces que expresan la idea de ‘golpe’ o ‘ataque súbito’. Desde la antigüedad se conocen descripciones de parálisis repentinas, pero fue en el siglo XIX y XX cuando la medicina vascular y la neuroimagen permitieron distinguir causas y tratamientos.
El desarrollo de técnicas como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) revolucionó la identificación de ictus isquémicos y hemorrágicos. Más recientemente, la trombólisis y la trombectomía mecánica han cambiado el pronóstico de muchos pacientes.
Funcionamiento o características principales
Un ictus ocurre cuando una parte del cerebro deja de recibir oxígeno y nutrientes por la interrupción de la sangre o por daño vascular. El tejido cerebral es muy sensible a la falta de oxígeno; en minutos comienzan procesos que pueden causar muerte celular irreversible.
Fisiopatología: cómo se produce el daño
En general existen dos mecanismos principales:
- Isquemia: bloqueo del flujo sanguíneo por trombosis o embolia. La falta de oxígeno provoca un desequilibrio iónico, liberación de glutamato y muerte neuronal por excitotoxicidad.
- Hemorragia: ruptura de un vaso cerebral que provoca acumulación de sangre, presión local y daño por toxicidad de la sangre en tejido cerebral.
Signos y síntomas comunes
- Debilidad súbita o parálisis de un lado del cuerpo (cara, brazo, pierna).
- Dificultad para hablar o entender el lenguaje.
- Pérdida de visión en uno o ambos ojos o visión doble.
- Cefalea intensa de aparición brusca (más típica de hemorragia).
- Mareo, pérdida de equilibrio o coordinación.
Diagnóstico
El diagnóstico se confirma mediante historia clínica y pruebas de imagen. TC y RM ayudan a diferenciar ictus isquémico de hemorrágico. Otros estudios incluyen ecografía Doppler, angio-RM, análisis de sangre y ECG para buscar causa cardiogénica.
Tipos o variaciones
Existen varias clasificaciones, pero la más útil para la práctica clínica distingue dos grandes tipos:
Dentro del ictus isquémico hay subtipos etiológicos: aterotrombótico, cardioembólico, lacunar (microangiopatía), y otros. El ictus hemorrágico puede ser intracerebral o subaracnoideo, y tiene causas diversas como hipertensión crónica o rotura de aneurisma.
Ventajas y desventajas / Pros y contras
Analizar pros y contras en un contexto médico significa valorar beneficios y riesgos de intervenciones, así como ventajas y limitaciones de la detección precoz.
Pros
- Detección temprana permite tratamientos efectivos (trombólisis, trombectomía) que reducen discapacidad.
- Mejoras en rehabilitación han aumentado la recuperación funcional.
- Prevención secundaria (anticoagulación, control de factores) disminuye riesgo de recurrencia.
Contras y riesgos
- Ventana terapéutica limitada: la trombólisis solo es segura y eficaz en las primeras horas tras el inicio.
- Riesgo de complicaciones: la trombólisis puede causar hemorragia; la anticoagulación tiene riesgos si existe sangrado reciente.
- Desigualdad en acceso: no todos los centros disponen de trombectomía o cuidados especializados.
Guía paso a paso o aplicación práctica
Qué hacer si sospechas un ictus: guía de actuación inmediata
- 1) Mantén la calma y evalúa signos: usa el acrónimo FAST (cara, brazos, habla, tiempo):
- F (Face/cara): pedir que sonría; si un lado cae, es signo positivo.
- A (Arms/brazos): pedir que levante ambos brazos; caída de uno de ellos es indicativa.
- S (Speech/habla): dificultad para hablar o lenguaje incomprensible.
- T (Time/tiempo): si hay cualquiera de estos signos, llamar a emergencias inmediatamente.
- 2) Llama a servicios de emergencias: en España 112, en otros países el número local. Indica «sospecha de ictus» y la hora de inicio de los síntomas.
- 3) Mantén al paciente cómodo, evita administrar comida, bebida o fármacos por vía oral y no estimules actividades físicas intensas.
- 4) Anota la hora exacta en que comenzaron los síntomas; es crítica para decidir tratamientos revascularizantes.
Prevención primaria y secundaria: pasos prácticos
- Controlar la presión arterial: objetivo individualizado por el médico, generalmente <140/90 mmHg o según pautas.
- Tratar la fibrilación auricular: anticoagulación oral cuando está indicada para prevenir embolias.
- Control lipídico: estatinas en prevención secundaria y en pacientes de riesgo elevado.
- Dejar de fumar, dieta saludable y actividad física regular.
- Control de diabetes y manejo del peso.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué diferencia hay entre ictus y ataque isquémico transitorio (AIT)?
Un AIT provoca síntomas similares al ictus pero son transitorios y se resuelven en menos de 24 horas sin evidencia de infarto cerebral en las pruebas de imagen. Sin embargo, un AIT es una señal de alarma con alto riesgo de ictus posterior y requiere evaluación urgente y prevención secundaria.
¿Cuánto tiempo tengo para recibir tratamiento efectivo?
La ventana para trombólisis intravenosa es generalmente hasta 4.5 horas desde el inicio de los síntomas, aunque en casos seleccionados se puede extender mediante criterios avanzados de imagen. La trombectomía mecánica puede ser efectiva hasta 6 a 24 horas en ciertos pacientes con oclusiones grandes y penumbra cerebral favorable.
¿Se puede prevenir un ictus completamente?
No siempre, pero se puede reducir considerablemente el riesgo controlando factores modificables: hipertensión, tabaquismo, obesidad, diabetes y colesterol alto. La detección y tratamiento de fibrilación auricular también reduce el riesgo embolígeno.
¿Qué recuperación se puede esperar tras un ictus?
La recuperación varía según la extensión y localización del daño cerebral, la edad y la rapidez del tratamiento. La rehabilitación temprana (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia) mejora resultados. Algunas personas se recuperan casi por completo; otras mantienen déficits permanentes.
¿Cuáles son los riesgos del tratamiento con trombólisis?
El riesgo principal es la hemorragia intracerebral, que puede ser grave. Por ello, los médicos evalúan cuidadosamente contraindicaciones antes de administrar trombólisis. Los beneficios suelen superar los riesgos cuando se administra correctamente y en el tiempo adecuado.
Conclusión
El ictus es una urgencia médica que requiere reconocimiento rápido, diagnóstico preciso y tratamiento oportuno. Conocer sus signos, actuar siguiendo el principio «tiempo es cerebro» y aplicar medidas de prevención reduce mortalidad y discapacidad.
El futuro promete avances: mejores sistemas de telemedicina, mayor acceso a equipos de intervención y nuevas terapias neuroprotectoras. Mientras tanto, la clave sigue siendo educación, control de factores de riesgo y una respuesta sanitaria eficiente.
Recuerde: ante la sospecha de ictus, llame a emergencias inmediatamente y acuda a un centro con capacidad para evaluar y tratar rápidamente. Consulte siempre a un profesional de la salud para un plan individualizado.