El choque con Clavijo se alarga por el cruce de responsabilidades y la falta de una coordinación clara entre administraciones, lo que complica la gestión de Moncloa en la evacuación del crucero con hantavirus y alimenta la tensión política en torno a la respuesta al incidente.
El choque con Clavijo por la gestión del crucero MV Hondius con un brote de hantavirus sigue marcando la relación entre Moncloa y el Gobierno de Canarias, incluso después de que la evacuación y repatriación de los pasajeros se haya completado en dos días. La operación, que permitió cerrar esta primera fase de la crisis sanitaria, quedó acompañada por una tensión política que no ha dejado de crecer en la última semana.
La evacuación del Hondius se cierra, pero la crisis política continúa
La ministra de Sanidad, Mónica García, calificó este lunes la operación como un “éxito” desde el puerto tinerfeño de Granadilla, apenas una hora antes de que su departamento comunicara el primer positivo entre los españoles confinados en el Hospital Gómez Ulla. Ese contraste entre el balance oficial de la gestión sanitaria y la evolución del brote alimentó un contexto ya cargado por la disputa institucional entre el Gobierno central y el presidente canario, Fernando Clavijo.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez sostiene que la prioridad ha sido garantizar una evacuación segura y rápida, mientras que el Gobierno canario acusa a Moncloa de falta de coordinación y de no haber facilitado información suficiente durante todo el proceso. La controversia, lejos de rebajarse, se ha extendido durante más de una semana y ha terminado por eclipsar parte de la operación, seguida con atención a nivel internacional.
Las discrepancias entre Canarias y Moncloa se agravan
Según el Gobierno de Canarias, la gestión del caso estuvo marcada por mensajes contradictorios y por una comunicación insuficiente por parte del Ejecutivo central. Desde Moncloa, en cambio, se considera que Clavijo no ha dejado de poner obstáculos en un momento en el que la atención internacional estaba puesta sobre España por el brote detectado en el crucero.
La tensión institucional se intensificó pese a la conversación que mantuvieron la semana pasada Pedro Sánchez y Fernando Clavijo. A día de hoy, el presidente canario estudia incluso acudir a la Justicia por la decisión del Gobierno de permitir la llegada del barco a aguas canarias. Además, acusa al Ejecutivo central de haber tratado de desacreditarle mediante la filtración de conversaciones privadas.
Del rechazo en Cabo Verde a la orden ministerial
El conflicto comenzó la semana pasada, cuando las autoridades de Cabo Verde rechazaron autorizar el atraque del buque en sus puertos. A partir de ese momento, empezó a contemplarse el traslado del operativo a Canarias, una posibilidad que generó malestar en el Gobierno autonómico, también por la falta de claridad en los mensajes públicos del Ejecutivo.
Hubo una breve tregua cuando ambas administraciones acordaron que el crucero no atracase directamente en puerto y permaneciese fondeado frente a la costa. Sin embargo, el entendimiento se rompió el sábado, cuando Clavijo advirtió públicamente de que no autorizaría el atraque sin garantías absolutas de que no existieran roedores potencialmente infectados capaces de abandonar el barco y llegar a tierra.
El Ministerio de Sanidad respondió con un informe técnico en el que descartaba ese escenario y defendía que no existía una posibilidad real de que los roedores nadaran desde el buque hasta el puerto y transmitieran la enfermedad. Aun así, el presidente canario mantuvo su negativa. Finalmente, el Gobierno impuso la maniobra mediante una orden ministerial firmada por la directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez, una resolución que el Ejecutivo canario estudia recurrir dentro del plazo de un mes.
La filtración de mensajes privados eleva la tensión
La crisis política dio un nuevo giro con la difusión de una conversación privada entre Clavijo y la ministra de Sanidad. En esos mensajes, el presidente canario apoyaba parte de sus argumentos en una búsqueda realizada mediante Inteligencia Artificial, con la que trataba de sostener que no existían garantías suficientes para descartar que roedores a bordo pudieran llegar al puerto de Tenerife y extender la infección.
La filtración provocó un nuevo malestar en el dirigente autonómico, que acusó al Gobierno de intentar ridiculizarle y de convertir la polémica “en una anécdota y un meme”. Clavijo recalcó que se trataba de un mensaje privado y reprochó que se hubiera hecho público una conversación que mantenía con la ministra.
También la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, del mismo partido que Clavijo, elevó el tono al acusar al Gobierno de Sánchez de una gestión de la crisis “propia de las autocracias”, al entender que se había ocultado información y se habían tomado decisiones irresponsables.
Moncloa evita el choque mientras el barco pone rumbo a Países Bajos
La respuesta del Ministerio de Sanidad llegó este lunes con un mensaje dirigido a rebajar la confrontación. Mónica García calificó toda la polémica de “estéril” y aseguró que el Gobierno seguía centrado en el dispositivo, que dio por finalizado pasadas las 20.00 horas. “Voy a ser muy clara, no vamos a entrar en ninguna de estas polémicas”, afirmó, antes de insistir en que el Ejecutivo estaba concentrado en que la operación saliera bien.
En Moncloa, la instrucción es también evitar la disputa pública. Fuentes socialistas señalan que lo menos conveniente en este contexto es confrontar, y subrayan que todas las miradas estuvieron puestas sobre España durante la gestión de esta crisis sanitaria. Finalmente, el barco tuvo que atracar este lunes en el puerto de Tenerife “por razones meteorológicas” para completar las últimas evacuaciones de forma segura, un paso que Clavijo no reprochó al Gobierno al confirmar que estaba informado y que la prioridad era cerrar la operación con garantías y en el menor tiempo posible.
Con el Hondius ya de camino a Países Bajos, la evacuación ha quedado resuelta, pero las relaciones entre Moncloa y el Gobierno canario siguen encalladas tras una crisis que ha dejado abiertas varias heridas políticas en plena gestión del brote de hantavirus.